No xuízo da causa sobre o proceso soberanista catalán as declaracións testificais de membros das Forzas e Corpos de Seguridade do Estado corroboraron que as supostas condutas agresivas “fueron excepcionales, reducidas más a supuestos de resistencia pasiva, pudiendo recordarse anecdóticamente a un hombre que agredió con un paraguas, otro con un andador, insultos, algún lanzamiento de piedras y, en algún caso, el uso ocasional de producto jabonoso Fairy”, segundo recolle Guillermo Portilla Contreras, catedrático de Dereito Penal da Universidade de Xaén no seu artigo “Para una crítica sobre a violencia del 1 de octubre de 2017” (publico.es, 20-5-2019). Como contraste, a tese central da Fiscalía, segundo este catedrático, foi que o 1–O houbo un uso xeneralizado da violencia, instigado polos procesados e executado por actuacións tumultuarias de miles de persoas ante a pasividade dos Mossos d´Esquadra. E conclúe Guillermo Portilla: “Los funcionarios que estuvieron presentes admiten ante el Tribunal que la mayoría de los ciudadanos mantuvieron un comportamiento pacífico, unos sentados con las manos entrelazadas, otros de pie con las manos en alto, todos cantando. Y, de otro lado, que la violencia fue residual lo acredita, además, el escaso número de detenciones practicadas por los delitos que, dicen, contemplaron (atentados, resistencia, desobediencia, falta de respeto y consideración debida a la autoridad en el ejercicio de sus funciones del art. 556), y las mínimas identificaciones realizadas por infracciones administrativas (sobre todo, falta de consideración a la autoridad prevista en el art. 37.4 LOPSC)”.

Como recollía Pilar Rahola: ”De mentiras, muchas, y muy repetidas vive el juicio que se está perpetrando en el Supremo. La idea fundamental es despojar al proceso catalán de su carácter pacífico y democrático, alejarlo de la realidad ciudadana que lo avaló y convertirlo en una desmesura violentista y violenta, que tenía como único objetivo la destrucción de España. Todo el relato sobre el procés, la causa que lo ampara, los motivos que lo desencadenaron y la atmósfera pacífica que lo acompañó desaparecen en favor de una idea destructiva, huérfana de valores éticos y abiertamente agresiva. Es la mentira de la rebelión, que necesita de la mentira de la violencia, que a su vez necesita de la mentira de una kale borroka inexistente, que al mismo tiempo necesita de la mentira de unos líderes sociales y políticos abocados a su voluntad destructiva. Sin esta montaña de mentiras, no les aguanta nada, ni las prisiones preventivas, ni los derechos políticos secuestrados, ni el juicio del Supremo, y por eso mismo necesitan alimentarla” (La Vanguardia, 6-3-2019).

Era moi fácil desmontar esta farsa, contrastando as declaracións policiais coas imaxes gravadas (1.066 persoas foron atendidas por feridas sufridas o 1–O pola violencia policial e atendidas, con nomes e apelidos, en hospitais), pero o xuíz Marchena trasladou para o final do xuízo esta proba documental. Lembremos algunhas das declaracións de testemuñas que presentaba a defensa dos procesados, que foron publicadas en La Vanguardia dos días 29 e 30 de abril; 7, 9 e 14 de maio de 2019. Por que non se difunden estas declaracións?

Manon Massé é deputada da Asemblea Nacional de Quebec, asistiu como observadora internacional, invitada pola CUP, pagou os gastos para estar en Cataluña o 1-O. Fixo esta declaración por videoconferencia diante do Tribunal Supremo: “Vi un pueblo catalán emocionado, no violento y pacífico. Vi las imágenes violentas de la Policía Nacional, pero no en persona. Como en todo el planeta, he visto que los actos de violencia fueron esencialmetne cometidos por la policía española. Nuestro partido [Quebec Solidaire] es independentista y reconoce el derecho a la autodeterminación”.

Santi Valls, que estaba no Col-legi Nostra Llar de Sabadell, describe como foi a chegada da Policía Nacional sobre as 8,30 horas: “Al llegar la policía nos separaron en dos grupos usando la fuerza. Sin decir media palabra empezaron a sacar gente. Había patadas, cogían a la gente por los pelos. Había escenas de violencia. Cuando llegaron a la puerta, la rompieron y sacaron cosas en bolsas de basura. En ningún momento los ciudadadanos golpearon a la policía. Los únicos golpes fueron de la policía a la ciudadanía”.

Pilar Calderón, era apoderada de ERC no Col-legi Nostra Llar e manifestaba diante do tribunal: “Vi desde la primera planta como la policía golpeaba a las personas, hasta un antidisturbios le levantó la porra a una abuelita que estaba sentada en una silla. La policía destrozó las puertas y se llevaron disfraces y material escolar. Pusieron juguetes en un baúl y se fueron. Varios padres nos organizamos para montar actividades desde el jueves. Queríamos votar. No sabíamos que vendría la policía.La gente se sentaba en el suelo con los brazos en alto. No vi ninguna agresión a la policía. Los Mossos custodiaban a la gente herida. Las puertas estaban abiertas, igualmente rompieron los vidrios con las porras”. Explicaba así como evitaron que a policía entrase: “sentadas en el suelo, con los brazos arriba y gritando votarem”.

Julià Fernández, tenente alcalde de Sabadell, votou na Escuela Industrial: “Vi como rompieron los cristales de la puerta con una maza, así como otras puertas del interior del edificio. Se llevaron juegos de encajes y comida para celiacos. Vi como sacaban a un señor corpulento golpeándole en la espalda y estirándolo por los pelos. A mi me sacaron a patadas entre cuatro. Se guardó material electoral en edificios municipales, pero no urnas. No sé de donde salieron las urnas. Hubo insultos, pero no amenazas. No vi a nadie forcejear con la policía. Me dieron un golpe en la mejilla izquierda, caí al suelo y me arrastraron, le hicieron lo mismo a más gente”.

Joan Pau Salvadó, votou no Pabellón de Sant Carles de la Rápita: “Cuando llegué había un ambiente distendido. Los primeros  policías en llegar fueron agentes con boina, sin defensas. Posteriormente llegaron más policías y nos apalearon. Se ponían en formación y nos golpeaban la barriga, las partes bajas. Cuando los más altos bajaban la cabeza por el dolor les abrían la cabeza. Vi amigos, pescadores, carniceros, gente del pueblo que tenía miedo. Yo tenía miedo. Los más corpulentos se ponían delante de las mujeres para que no las pegasen. En ningún momento nadie se lanzó hacia los agentes”.

Jordi Rubinat, votou en Sant Esteve Sesrovires: “La policía llegó y nos empezó a pegar. Entre 20 y 30 agentes iban con sus defensas y al acercarse a paso ligero empezaron a pegar. Los golpes con las porras iban dirigidos a la cabeza. Gritábamos ´son gent de pau´, ´vergüenza´…Ni insultos ni amenazas”.

María del Carme Rallo, alcaldesa de Sant Esteve Sesrovires, explica o que sucedeu na Escola La Roureda: “Entraron a presión. Vi como a un vecino le abrían la cabeza y a otro lo empujaron y lo tiraron al suelo. Rompieron la puerta de acceso y habían reventado varias puertas en el interior”.

Emili Gaya foi outro dos que votaron en Sant Esteve e dá máis datos: “Hubo golpes de porra a diestro y siniestro mientras cantábamos ´somos gente de paz´. La gente, que intentó ayudarme, también recibió golpes de porra al intentar asistirme. No vi patadas por parte de los ciudadanos. Si que había gente que se protegió con las manos y las piernas ante los golpes de porra”.

Ferran Soler votou no colexio El Castell do concello de Dosrius (Barcelona): “Antes de llegar, nuestro alcalde se avalanzó para identificarse, pero lo arrrollaron y después empezaron la carga. Un sargento de la Guardia Civil me dio un puñetazo en la cara que me partió la ceja. Con la porra me produjeron una lesión en el dedo índice. La gente chillaba, vio como otro policía, con gafas oscuras, dio un puñetazo a otra persona que no estaba haciendo nada. En ningún momento agredimos a los policías. Lo único que haciamos era cantar los Segadores y gritábamos votarem, votarem”.

Marc Puigtió, alcalde de Sant Juliá de Ramis, declaraba: “Yo animé a toda la gente de mi pueblo a votar. Para mi votar no es ilegal. Fuimos el primer colegio donde la Guardia Civil actuó. Había familias con niños que muy seguramente no hubiesen aparecido si llegan a saber la actuación que haría la Guardia Civil. Finalmente se llevaron todo el material del centro, incluso los portátiles de los vecinos, que pidieron que se levantase una acta. Los agentes se negaron. Había más Guardia Civil que votantes durante la votación. Se llevaron dos urnas. Para ello tuvieron que romper todas las puertas, que por cierto, estaban abiertas”.

Pere Sitja, acudiu a votar ao centro Casal de les Cotxeres de Canyamars no concello de Dosrius: La Guardia Civil llegó mientras yo estaba en el interior del centro. En la calle había cola de gente que quería votar y vecinos hablando. Nos empujaron contra la pared. Empezaron a coger a las mujeres y a tirarlas al suelo. Los agentes de la Guardia Civil me pegaron en la nuca y en las piernas con las defensas”.

Pere Font, enxeñeiro de Telecomunicacións e xubilado, estaba no CEIP Víctor Catalá, do distrito de Nou Barris, en Barcelona: “Gritábamos ´votarem´ [votaremos]. De golpe empezaron a coger a la gente, a mí por los testículos. Caí al suelo y luego me cogieron tres o cuatro policías y me arrastraron hasta la calle, donde me tiraron como si fuers un paquete. Al caer sufrí un hematoma en el brazo. Una mujer policía me metió un puñetazo en la cara. Se llevaron las urnas y todo el material que había para la votación. Como el brazo me quedó muy dañado y tenía mucho dolor, fui al CAP para que me dieran aintiinflamatorios. Puse una denuncia por estos hechos. Fui reconocido por el forense de los juzgados”.

Martí Carreras, estaba no Servei Municipal D´Ocupació Sant Narcís, de Girona e manifestaba diante do tribunal: “Cuando la Policía Nacional empezó a pegarles aparecieron los bomberos quienes, tras disculparse por haber llegado tarde, les dijeron que les iban a defender. Hubo un bombero que le partieron el brazo, le dieron muy fuerte”.

Nemesio Fuentes, ex–policía nacional xubilado, que presidiu unha mesa electoral no Instituto Quercus, en San Joan de Vilatorrada (Barcelona): “Agredieron a mis tres hijos. Derribaron la puerta abierta con una maza. Justo al lado mío un ciudadano lanzó una silla a un agente. Mi percepción es que el agente no cayó por culpa de la silla, sino que resbaló con los cristales que había roto. Se llevaron las urnas dentro de unas bolsas de plástico y se fueron. En ningún momento alguna persona reunida agredió a la Guardia Civil”.

María Luis Carrillo, de 69 anos e avoa de dous bebés, declaraba que, cando saíu do colexio público Estel de Barcelona para encender un cigarro “un policía me cogió y me lanzó al suelo. Me rompió la pelvis. No lo olvidaré jamás”.

Jordi Meca, explicaba o que sucedeu na Escola Mediterránia (Barcelona) cando chegaron 10 furgóns da Policía Nacional: “Alguién gritó ´a por ellos´ y nos comenzaron a agredir. Alguien me cogió de las piernas y me tiró al suelo. Se tiraron encima de mí. Recibí puñetazos en el estómago, pisotones en las rodillas y dos rodillazos importantes en el lado izquierdo de la cara, que me produjo sangrado”.

Jordi Pesarrodona, concelleiro de ERC en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona) explica ao tribunal que o 1–O utilizou o seu nariz de paiaso “como herramienta simbólica de protesta para evitar cualquier tipo de conflicto. Me echaron hacia atrás por el hombro y ya me vi arrastrado por el suelo. Sin saber cómo volví a estar en primera fila y ahí me quedé. De golpe me empezaron a golpear con la porra en la zona testicular. Me dieron cuatro golpes enormes en los testículos”.

Esther Raya estivo no instituto Pau Claris de Barcelona e explicaba a actuación da policía: “No mediaron palabra, simplemente llegaron y se pusieron a actuar violentamente. Empezaron a agarrar gente y la tiraron. Utilizaban defensas y estiraban el cabello de la gente. Yo estoy sentada en la escalerta y llega un agente, me coge de la pierna. A otra gente la lanzaron por las escaleras”. Sobre o móbil que perdeu durante a actuación policial declara: “No he podido recuperar nunca más mi teléfono móvil y tengo indicios que está en manos de la Policía Nacional. Lo he comprobado”. Sobre as probas ou indicios sinala que co seu móbil se conectaron desde unha poboación de Andalucía, que borraron fotos e mensaxes e que presentou denuncia.

Estas declaracións non fan máis que ratificar o que todos vimos nas imaxes. Vergoña, violencia e feridos, iso é o que recollían as portadas de moitos medios de comunicación a nivel internacional sobre o referendo celebrado en Cataluña o 1 de outubro de 2017. A CNN abría con “A vergoña de Europa” (The shame of Europe). O escocés The National “O día da vergoña de España” (Spain´s day of shame). Libération falaba de “O golpe de fuerza”. Metro de “Forza bruta”. The Financial Times de “centos de feridos” e The Times dicía que “a Policía disparou pelotas de gomas contra electores” que, por certo, están prohibidas en Cataluña desde abril de 2014. Unha editorial de New York Times criticaba a intervención policial e chamaba a Rajoy “matón intransixente. Esa era a imaxe da chamada “Marca España” que se difundiu eses días.

O goberno do Estado español nega a realidade do 1–O e mantén en prisión ou no exilio a dirixentes soberanistas como responsábeis dese referendo. Cada día é maior o rexeitamento internacional a esa conduta e o Grupo de Traballo das Nacións Unidas sobre Detención Arbitraria considera arbitraria a situación de Oriol Junqueras, Jordi Cuixart e Jordi Sànchez, e contraria aos principios da Declaración de Dereitos Humanos por teren sido privados de liberdade cando aínda non recaeu sobre eles ningunha sentenza, e pedían a súa liberdade. Por outra parte, este Grupo de Traballo considera que hai unha vulneración da presunción de inocencia, que o tribunal competente para xulgalos é o Tribunal Superior de Xustiza de Cataluña e non o Tribunal Supremo e que poderían recibir unha indemnización. A reacción do Goberno do PSOE non se fixo esperar e pedía a inhabilitación de dous dos cinco membros que fixeron o informe (un mexicano e un surcoreano) por conivencia cos avogados dos presos políticos cataláns.

A situación dos dereitos humanos en España deixa moito que desexar. Por poñer algúns exemplos, España foi condenada en dez ocasións por non investigar as denuncias por torturas. Para Amnistía Internacional a investigación de torturas é unha materia pendente e consideraba “inaceptábel que España continúe ignorando as recomendacións dos organismos internacionais”. O Alto Comisionado para os Dereitos Humanos da ONU visitaba España en setembro de 2013 e recomendaba derrogar con carácter inmediato a Lei de Amnistía de 1977, que é interpretada como unha lei de punto final para non xulgar os crimes do franquismo, petición que non foi atendida. Ante este rexeitamento reiterado ás recomendacións da ONU para que se respecten os dereitos humanos, estará España nunha situación de rebeldía? Noutro artigo falarei de como algúns datos numéricos poden axudar a entender o que sucede en Cataluña.